viernes, 29 de abril de 2011

Taller de Robótica LEGO y su importancia educativa

En la introducción de su libro “Mindstorms”, Seymour Papert, catedrático del Media Lab de MIT, observa que raramente conseguimos nuestros propósitos a la primera, y que la constante necesidad de modificar lo que hacemos, lo que él llama “debugging”, es la esencia de la actividad intelectual.

En otras palabras, la lógica de programación y depuración informáticas permiten a los niños desarrollar recursos intelectuales que les serán muy útiles en el futuro y en el mundo real. En este sentido, la robótica educativa empieza a ser un campo de pruebas muy útil y adecuado para que los niños puedan desarrollar, experimentar y compartir su propio conocimiento, de una forma muy activa y con mucha motivación.

Los talleres de robótica educativa LEGO tienen muchas características que los hacen extremadamente atractivos desde muchos puntos de vista y son una muy buena forma de transmitir a los niños la pasión por la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas, la geometría, la informática y muchas otras materias relacionadas de forma transversal.

Se trata de presentar la tecnología a los niños de forma lúdica, aprendiendo jugando, pero de forma dirigida. Este hecho aprovecha la motivación personal para realizar un aprendizaje mucho más efectivo y de alto nivel, y la magia del descubrimiento. Los niños aprenden de sus propios errores, aprenden a trabajar en equipo y, lo que es más importante, aprenden a compartir su propio conocimiento, poniendo en práctica el llamado profesionalismo cordial o “gracious professionalism”. La consecución de retos cortos y pequeños es crucial para que los estudiantes mantengan el máximo grado de atención y permite incluir contenidos académicos curriculares específicos para cada nivel en la experiencia de aprendizaje.

El ejercicio final, normalmente un reto de robótica colaborativa, es una muy buena oportunidad para desarrollar un proyecto científico en equipo que aprovecha otras materias curriculares que se pueden incluir de diferentes formas y con diferentes intensidades. Por ejemplo, los retos de la competición RoboCup Junior –rescate, futbol y danza–, permiten a los estudiantes trabajar de una manera mucho más profesional y real siguiendo procesos de diseño que incluyen la generación de diagramas de flujo de datos, el uso de sistemas de CAD para generar diferentes alternativas de diseño, el desarrollo de prototipos para realizar pruebas reales, formar equipos para negociar soluciones, etc. Esta cualidad transversal del proyecto final de curso permite integrar y relacionar muchos conceptos aparentemente inconexos.

Finalmente, los estudiantes desarrollan la habilidad de explicar su trabajo en público, hecho que se considera tan importante como ser capaz de diseñar, construir y programar un robot autónomo para realizar diferentes trabajos y retos.

El uso de la robótica como instrumento educativo es un reto que no tan sólo enseña a pensar y activa las habilidades intelectuales mediante el diseño informático, si no que también se puede utilizar para enseñar materias CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática) muy específicas, física, química, geometría, mecanismos, circuitos eléctricos, etc., a través de pequeños experimentos que permiten a los estudiantes entender e interiorizar mucho mejor la teoría de forma activa. El uso de la robótica educativa en la educación curricular, para complementarla así como para potenciar un modelo educativo más activo y dinámico, es probablemente el reto más importante...

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