miércoles, 27 de julio de 2011

Enseñar a los niños a ser responsables

Cómo enseñar a sus hijos pequeños, pequeñas responsabilidades como tender la cama y arreglar la habitación.
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Convertir el orden en un juego es la clave para crear hábitos de limpieza en los niños. Pero esto requiere que tanto papá como mamá estén sumamente comprometidos a ser los jugadores principales.

Lograr que un niño de 2 años recoja y organice sus juguetes, que el de 5 años acomode su ropa y levante el plato y el vaso de la mesa, y que el de 8 años arregle la cama y saque la basura de la casa no es tan difícil como algunos padres pueden llegar a pensar, aunque estemos en tiempos de niñeras, empleadas de servicio y escoltas por montón.

Todo consiste en un juego. Los psicólogos lo llaman ‘Economía de fichas’, que se trata de darles puntos a los niños cada vez que realizan adecuadamente una tarea en casa (no dejar tirado el maletín del colegio, los colores o los zapatos en diferentes sitios de la casa) y cada vez que mejoran alguna conducta (no gritar cuando piden algo o comer las verduras).

También reciben puntos negativos o fichas de otro color cuando no cumplen con alguna tarea. Al final de la semana, padres e hijos cuentan las fichas o los puntos y se concluye en qué están fallando, sin llegar a los regaños.

“Ese es una técnica muy recomendada hoy en día, porque además de ser didáctica es divertida. Los niños aprenden que hacer las cosas bien significa ganar y tener una recompensa”, dice la psicóloga Mara Tamayo.

Poco a poco, los niños se van habituando a hacer sus actividades sin necesidad de la recompensa. Y de esta manera van estructurando también su personalidad. “Es importante que si los padres han decidido poner en práctica la economía de puntos, vinculen también a las personas que cuidan de los niños, ya sean los abuelos o la niñera, para que el niño tome en serio el juego”, recomienda Tamayo.

Sin embargo, como dice Marta Elena Osorio, orientadora social y psicoterapeuta, no sirve de nada poner en práctica este método si los padres no son ordenados. “Los niños copian los modelos de los padres. Si la casa es un completo desorden ¿cómo pretendemos que los niños sean ordenados?”, se pregunta Osorio.

Es ahí cuando los padres entran hacer parte del juego. Su parte consiste en pequeños acompañamientos periódicos a sus hijos en los momentos de poner en orden un espacio. “Deben destinar cajas que sirvan de ordenadores, para los juguetes un lugar, otros para los libros, otro para las cosas personales. Mucho mejor que los niños diseñen y forren ellos mismos estas cajas para que se comprometan más con las labores de limpieza”, sostiene Marta Elena.

Antes de plantear las tareas a realizar, es importante que se aseguren de que las labores que le asigne a su hijo sean seguras y adecuadas para su edad.

No olvide que todos los extremos son malos, los padres demasiado rígidos terminan por aburrir a sus hijos con los castigos permanentes y los demasiados laxos, resultan malcriándolos. 1,2 y 3 que empiece el juego.

Fuente: elpais.com.co

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