sábado, 6 de agosto de 2011

Cómo evitar la distracción de los niños cuando estudian

Los niños suelen distraerse con facilidad, especialmente cuando están estudiando un tema que los aburre. ¿Qué hacer para evitar su distracción?

Los niños, por su naturaleza inquisitiva y su dotada imaginación, suelen distraerse fácilmente, en especial en la escuela, aunque también en casa. Para evitar distracciones que los hagan perderse del proceso de aprendizaje, te recomendamos algunos consejos y trucos sencillos y prácticos.

La distracción es el escape del aburrimiento. Los pequeños suelen distraerse cuando no están abordando una tarea de su interés. Aunque en la escuela a veces es casi inevitable un poco de aburrimiento, procura mantener a los niños interesados en la materia en cuestión. Si estás ayudando a tu hijo a estudiar, haz que el tema sea entretenido: cuéntale historias, haz dibujos que complementen las fórmulas y los cálculos matemáticos, y utiliza marcadores de colores en la pizarra.

Si el niño está distraído, procura no llamar a su atención con gritos y regaños. Esto sólo lo frustrará o lo hará sentirse apenado, y la distracción será reemplazada por un distanciamiento que también lo alejará del correcto foco de atención. Explica al niño por qué es importante que se mantenga enfocado, o por qué es destacable que sepa del tema en cuestión.

Llama a su atención delicadamente, hazle una pregunta que estimule su participación en el tema de debate, de enseñanza, o en la tarea en mano. Si la temática pudiera tener un aspecto gráfico o más entretenido, aprovecha la oportunidad. Las maestras saben que cuando la clase se distrae, es momento de pedirles que dibujen lo que han aprendido.

Al igual que debes evitar los regaños fuertes, debes fomentar la buena atención. Felicita al pequeño que se mantiene atento y enfocado en la temática o en la tarea. Cuando se distraiga, llama su atención mediante el diálogo y, luego de que emita su opinión, conversa con él o felicítalo por su buena actitud. En el salón de clases esto será fundamental, pues el reconocimiento propiciará mayor atención por parte del niño y de sus compañeros por igual.

Cuando el pequeño haya terminado con la tarea en manos, permítele un momento de descanso. Esto, en poco tiempo, creará una noción de hábito. El niño sabrá que si se mantiene enfocado y atento, y cumple con su obligación, merecerá luego un descanso distractivo sin regaños.

Si la temática de enseñanza o de debate fuera muy intensa (y, por ello, supieras de antemano que el niño se puede distraer), encuentra la manera de que le resulte más interesante. Puede ser mediante el diálogo, o mediante actividades de tipo lúdicas, una técnica muy aplicada por los maestros en clases de historia, temática que no suele atrapar a los niños... hasta que la maestra organiza una puesta en escena sobre el tema, o bien consulta a los niños sobre cómo se imaginan que sucedió, y cómo hubiesen actuado si hubieran estado allí.

Autor: María Eugenia

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