GRUPO EDUCATIVA - Robótica y Programación: Educación emocional

martes, 16 de agosto de 2011

Educación emocional


La educación emocional es una respuesta educativa a las necesidades sociales que no están suficientemente atendidas en las áreas académicas ordinarias. Entre estas necesidades sociales están la ansiedad, estrés, depresión, violencia, consumo de drogas, comportamientos de riesgo, etc.


En todas estas situaciones las emociones juegan un papel muy importante. Por ejemplo, ¿por qué consume drogas la gente? Si bien lo analizamos, probablemente lleguemos a la conclusión de que la gente consume drogas para cambiar sus estados emocionales. El reto que se plantea es ¿cómo regular las emociones sin necesidad de consumir drogas?, ¿es esto posible?, ¿cómo?

La regulación emocional es posible a través de formación y entrenamiento. En definitiva, a través de la educación emocional. Que sea posible y que haya propuestas de cómo hacerlo no significa que sea fácil. Se sabe que las competencias emocionales son las más difíciles de adquirir. Un estudiante de secundaria en un trimestre puede aprender a resolver problemas matemáticos de cierta complejidad, como por ejemplo resolver ecuaciones de segundo grado. Pero en un trimestre no es capaz de adquirir la competencia de la regulación de la ira en situación de conflicto. Y, sin embargo, es probable que en la vida real esto último le sea más necesario que lo primero. Es necesario tomar conciencia de la importancia de la educación emocional y estar dispuestos a invertir esfuerzos y tiempo en ello. Solamente a partir de una convicción del profesorado y de las familias se puede poner en práctica una educación emocional efectiva.

Los primeros destinatarios de la educación emocional son el profesorado y las familias. Cuando éstos han adquirido competencias emocionales apropiadas están en mejores condiciones para relacionarse con sus alumnos e hijos y contribuir al desarrollo de las competencias emocionales en ellos.

Las aplicaciones de la educación emocional se pueden dejar sentir en múltiples situaciones: convivencia, comunicación efectiva y afectiva, resolución de conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica (consumo de drogas, sida, violencia, anorexia, intentos de suicidio, etc.), etc. En último término se trata de desarrollar la autoestima, con expectativas realistas sobre sí mismo, así como la capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida. Todo ello de cara a posibilitar un mayor bienestar subjetivo, que redunda en un mayor bienestar social.

RAFAEL BISQUERRA ALZINA
Universidad de Barcelona
Director del Master en Educación Emocional
rbisquerra@ub.edu