Robótica para Niños en Arequipa: Enseñar a los niños a compartir

domingo, 14 de agosto de 2011

Enseñar a los niños a compartir

Los niños pequeños no tienen claro el concepto de compartir. Es normal, por tanto, que no quieran prestar sus juguetes y que sean muy posesivos con sus cosas. No obstante, los padres deben enseñarles desde muy pequeños a corregir esa conducta. Enseñarles a compartir, debe formar parte de la educación que reciben.

Compartir como proceso

Para que nuestros hijos no desarrollen comportamientos egoístas, debemos enseñarle desde muy temprana edad a compartir. La acción de compartir no se produce de forma natural, sino que es un proceso que se desarrolla lentamente, y que precisa tiempo y paciencia. Para ello, es fundamental tener en cuenta la edad del niño.

En los dos primeros años de vida, los niños no tienen ningún sentido de la propiedad, no distinguen cuando algo les pertenece o no. Si llevan tiempo jugando con un juguete o se familiarizan con él creen que es suyo, no entienden que pueda ser de otro. De igual forma, cuando prestan algo, piensan que no les va a ser devuelto, que lo van a perder.

Por ello, es importante a esta edad no obligarles a compartir ni prestar sus juguetes sin antes consultarle. Debemos respetar sus sentimientos, de lo contrario, se podría convertir en un niño inseguro y más egoísta a la hora de compartir sus juguetes.

Alrededor de los dos o tres años son egocéntricos, piensan que todo gira en torno a ellos y aunque ya pueden entender el concepto de propiedad les cuesta mucho compartir.

A esta edad empiezan a jugar con otros niños, comienzan a relacionarse y a participar de los mismos juegos y juguetes, pero todavía no están preparados para compartir sus objetos sin que surjan conflictos. Es conveniente que los padres le ayuden a elegir los juguetes que no les importa prestar y guardar aquellos por los que tiene más interés para cuando esté solo.

Tienen que saber que los juguetes que saque de su casa cuando vaya al parque, a casa de un amigo o a cualquier otro sitio a jugar son para compartir, de lo contrario debe dejarlo en casa para cuando esté solo.

Es a partir de los tres años cuando empiezan a disfrutar jugando con otros niños de su edad, participando todos del mismo juego y compartiendo los juguetes. El único problema es que todos desean el mismo juguete. Si uno lanza una pelota, todos quieren lanzar la pelota y si uno quiere coger la bici, todos los demás querrán cogerla también. Es una buena edad para enseñarles a hacer turnos y respetarlos.

A partir de los cinco años, el tener amigos es muy importante para ellos y entienden que compartir sus objetos les ayuda a tener amigos.

La necesidad de compartir

Para que los niños aprendan a compartir, tienen que tener muy claro el concepto de propiedad. Deben saber qué les pertenece a ellos y lo que pertenece a los demás. También deben entender que hay objetos que pertenecen a todos, como por ejemplo los columpios de un parque público, con los que todos pueden jugar, de ahí que deban compartirse y turnarse.

Es importante que los padres enseñen a sus hijos las ventajas que tiene que compartir. El pequeño ha de saber que si él le deja la pelota a su amigo, será más divertido porque podrán jugar juntos y otro día su amigo se la dejará a él. Pero, sobre todo, deben enseñarle que las cosas se prestan de forma desinteresada para que su amigo esté contento y que esto a su vez le hará sentirse bien a él.

Por otro lado, los padres tienen que enseñarles a sus hijos que lo mejor que pueden hacer sus niños por los otros niños es incluirlos en su juego, ayudarles a que se relacionen con los demás niños y sentirse integrados.

Desde pequeños debemos ir transmitiéndoles valores como la generosidad, y educarles para que sepan desprenderse de lo material o para que sepan ponerse en el lugar del otro y saber cuáles son sus necesidades con el fin de poder ayudarle. De esta forma, estaremos contribuyendo a que nuestros hijos sean mejores personas.

Los padres somos un referente y todo lo que hagamos, lo querrán copiar. No debemos olvidarnos de compartir nosotros también y aprovechar las ocasiones que se nos presenten para darles ejemplo en cuanto a la necesidad de compartir.

La imitación es un factor muy importante para el desarrollo del aprendizaje. Permitamos que nuestros hijos observen cómo sus padres son personas generosas en el trato diario con otras personas y cómo se comportan con los demás siendo amables y generosos.

Consejos prácticos para enseñar a compartir

Enseñemos a nuestros pequeños a compartir aunque les resulte difícil. Para ello podemos tener en cuenta las siguientes sugerencias:
  • El niño debe saberlo con tiempo. Los niños deben saber con antelación que algunos juguetes son para compartir con sus hermanos. Así, por ejemplo, si los padres han decidido comprar una bicicleta para su hermano y para él, tiene que saber que tendrá que compartirla haciendo turnos. También ha de saber con anticipación que si un amiguito suyo va a ir a su casa a jugar, debe compartir los juguetes con él. Si tiene mucho interés en un juguete determinado y no desea compartirlo, podemos proponerle que los guarde.
  • Los padres deben ofrecer cosas para compartir o establecer turnos. Los padres deben ser previsores y planificar con anticipación las ocasiones en las que se espera que comparta. Si ha invitado a sus amigos a jugar, es aconsejable proponer juegos en los que conviene compartir como pintar con lápices de colores, utilizar plastilina o jugar a las construcciones. O proponer juegos en los que hay que turnarse como tirar la pelota a la portería, subir en los columpios o montar en bicicleta.
  • No debemos obligarles. El pequeño debe comprender que compartir es una acción buena que hace que los demás disfruten con sus cosas y que por eso él debe sentirse orgulloso de sus juguetes y de que a los demás les gusten. Tenemos que asegurarnos de que después le serán devueltos.
  • Elogiarle. Es muy importante reforzarle los momentos en los que comparte, elogiándole cuando se ofrezca a compartir un juguete, a hacer turnos o cediendo para evitar un conflicto. Para ello debemos hacerle comentarios positivos, decirles "me gusta mucho como has actuado". También se le pude premiar, dándole una pequeña recompensa. Para estas ocasiones, es aconsejable estar preparado y tener guardado un sobre de las estampas que él colecciona o un caramelo que le guste, por ejemplo.

Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón. Granada.