Robótica en Arequipa - Grupo Educativa: Cómo poner límites a mis hijos

jueves, 23 de febrero de 2012

Cómo poner límites a mis hijos

Una de las obligaciones más difíciles que tenemos como padres, es el hecho de establecer reglas y poner límites a nuestros hijos. Muchas veces, tratamos de evitar enfrentarnos a nuestros hijos por diversos motivos. Cuando los padres están ausentes durante gran parte del día de su casa, la culpa por no poder esta con sus hijos, conduce a consentirlos desmedidamente y a no poner límites como forma de remediar su ausencia. Sin embargo, los límites son necesarios para que el niño se pueda desenvolver en la vida, y pueda tener conciencia de lo importante que es la responsabilidad. Si nosotros no le enseñamos que hay cosas que no se pueden hacer, difícilmente ellos sepan decir no a las diversas situaciones que se puedan enfrentar. A continuación, te presentaremos, cómo poner límites a mis hijos.

Instrucciones
  1. Claridad. Cuando le decimos a nuestros hijos que algo no se puede hacer o que está mal, debemos ser claros. Hay que explicarles los motivos por los cuales no se pueden hacer determinadas cosas, para que ellos puedan comprender las consecuencias que implicaría si eso se llevará a cabo. Por ejemplo, si le decimos que no puede tocar un enchufe, debemos explicarle que si lo toca puede hacerse daño por que la corriente lo va a afectar.
  2. Firmeza. Una vez que les dijimos que algo no se puede hacer, debemos mantenernos firmes en esa postura. Los niños suelen tratar de convencernos para lograr lo que quieren, pero si nosotros nos retractamos, ellos sabrán cómo actuar para que la próxima vez lo puedan hacer de todos modos. Por ejemplo, si le dijimos que no puede ir a la casa de un amigo a jugar, aunque llore y grite, debemos mantener nuestra decisión. No podemos dejarnos llevar por su actitud.
  3. Confianza. Más allá de la reacción que los niños tengan frente a los limites, debemos mantenernos tranquilos y firmes. La decisión tomada es para su bienestar. Muchas veces, los padres tenemos la difícil tarea de ser “los malos”, sin embargo, luego el niño comprenderá que es por su bien. Ten confianza en tus decisiones y piensa que la reacción del niño es temporal, ya que ni bien se olvide de que no pudo hacer algo, volverá a estar bien contigo.
  4. Comunicación. Para que las reglas y los límites, tengan el efecto esperado, es necesario poder hablar con los niño. Las acciones impulsivas y los gritos, no permitirán que el niño pueda ver la verdadera razón de tu decisión. Por ello, cada vez que consideres necesario aplicar una regla, debes mantenerte calma y hablar con los niños. De esta forma, las reglas no estarán asociadas a situaciones negativas.
  5. Consecuencias. Cuando los niños trasgredan una regla debe saber cuáles serán las consecuencias. Sólo de esta manera, podrán tomar conciencia de sus errores. Por ejemplo, si les pedimos que no jueguen con la pelota dentro de la casa y de todas maneras lo hacen, les diremos que por un tiempo no podrán jugar con la pelota, ni adentro de la casa ni afuera. Previamente, le habremos explicado el motivo por el cual no podían jugar con la pelota dentro de la casa.
  6. Alternativas. Cada vez que ponemos un límite debemos explicarle una conducta alternativa. Por ejemplo, tomando el caso anterior, cuando les decimos que no pueden jugar dentro de la casa a la pelota, les explicamos que si pueden jugar en el fondo de la casa o en el parque, ya que son lugares abiertos y más adecuados para un juego de esas características. De este modo, el limite no implica es sinónimo de prohibición absoluta.
  7. Desaprobación. Cuando los niños tienen una conducta inapropiada, es importante reforzar la idea de que lo que está mal es la conducta y no ellos. Los niños no tienen que sentir que son malos o los quieres menos por eso, sino que tienen que tener claro que es la conducta lo que no está bien.
  8. Control. Cuando nuestros hijos tienen una conducta inapropiada, solemos enojarnos y muchas veces no nos damos cuenta de que nuestro enojo puede ser exagerado en relación a la conducta del niño. Por eso es importante, tratar de tranquilizarnos y evitar que nuestro enojo nos conduzca a la realización de acciones negativas para los niños. Si queremos que nuestros hijos tomen conciencia de su error, debemos hablarles y explicarles tranquilamente.