Robótica para Niños en Arequipa: Los Niños y la Televisión

jueves, 19 de abril de 2012

Los Niños y la Televisión


Una de las cosas que a algunos padres les incomoda especialmente es dejar a sus bebés delante del televisor, muchos sienten como si estuvieran siendo “malos padres” por dejar que la vean, pero… ¿es tan preocupante que lo hagan?

La mayoría de los niños se quedan embobados cuando la televisión está encendida, ya desde muy pequeños se giran cuando la escuchan para ver de dónde procede el ruido, y se quedan fijos en ellas. A medida que van creciendo, su curiosidad por el aparato va creciendo, y mientras que unos simplemente quieren descubrir la procedencia del ruido, otros se entretienen viendo las imágenes que allí van saliendo. No todos demostrarán el mismo interés en los primeros meses, y gran parte de ellos mantendrán la mirada fija en la tele tan solo unos segundos, pero cuando crecen, la mayoría encontrarán en ella una buena aliada para el entretenimiento, y algunos se convertirán en verdaderos adictos… como es lógico se debe evitar llegar a ese extremo.

No se puede generalizar este tema, puesto que no es lo mismo hablar de un bebé de 9 meses que de un niño de 6 años, de manera que vamos a dividirlo en rango de edad que serán: menores de 2 años, y mayores de 2 años.

La mayoría de los pediatras no ven como unos ojos que un niño menor de 2 años se quede sentado frente a la televisión, incluso cuando lo que se emite son programas infantiles, de hecho, en algunos países están prohibidos los programas infantiles dirigidos a los menores de 2 o 3 años. Se considera que hacerlo puede interferir en su proceso de aprendizaje, y entre otras consecuencias, los niños que son expuestos (entendemos que aquellos que pasen mucho tiempo frente a la televisión) pueden tardar más tiempo en comenzar a hablar, así como otras consecuencias como: trastorno del sueño, irritabilidad, o problemas de atención.

Anteriormente decíamos que un abuso de la televisión (aquí incluimos también DVD o vídeos en el ordenador) durante los primeros años de vida puede provocar un retraso a la hora de aprender a hablar, y unido a esto, se crea también una mala comunicación entre padres e hijos, algo que es realmente importante para desarrollo óptimo del niño. Por ello, los padres deben implicarse con los hijos en esos ratos en los que están delante de la pantalla, no hay que dejarlos solos durante el tiempo que allí pasen, sino que, en la medida de posible, verán la televisión todos juntos, y se compartirán opiniones sobre lo que se está viendo.

Ver la televisión en familia puede aportar cosas buenas, especialmente cuando los padres forman parte activa de ello, es decir, cuando no solo se limitan a ver lo que aparece, sino que mientras, van haciendo preguntas de lo que va ocurriendo en las escenas, les explican a los niños palabras, frases, o situaciones que puedan resultar confusas para los pequeños. Solo así, llegará a ser realmente productivo el tiempo dedicado a la televisión, siempre que, como es lógico, los programas sean educativos y aptos para la edad que tiene el niño.

Comentábamos que los padres o las personas encargadas del cuidado del pequeño, deben explicar situaciones, esto es importante, ya que si el niño se encuentra solo ante la pantalla, puede interpretar el mensaje que se le intenta enviar de forma contraria a lo que se pretende, pero si un adulto está allí para darle una explicación de lo que ha ocurrido, el mensaje les quedará claro.

El tiempo recomendado que los niños pueden estar sentados frente al televisor dependerá de unos especialistas a otros, y finalmente como es lógico, la decisión quedará en manos de los padres. Muchos son los que coinciden en que los menores de 2 años no deberían ver nada la televisión, y que a partir de esa edad no se excederán las 2 horas.

Lo realmente problemático de que los niños vean la televisión (hablamos de niños de más 2 o 3 años que ven programas adecuados para su edad) no es el hecho en sí, sino el tiempo que destinan a hacerlo, que en muchas ocasiones se excede durante horas, por lo que ya hablaríamos de abuso del televisor.

Hay que tener en cuenta, que para el desarrollo de los niños son importantísimos el juego y las relaciones sociales, y si están toda la tarde delante de la pantalla no harán ninguna de las dos cosas. Ni que decir tiene que siempre será mucho mejor que el pequeño se pase la tarde montando en bici que sentado en el sofá viendo una película, serie, etcétera. Salir a la calle a jugar, es una excelente manera de que hagan ejercicio, cosa muy recomendada, y de que se relacionen con otros niños, algo que resultará beneficioso para su sociabilización.

En el caso de que no sea posible salir a la calle, hay que ofrecerles a los niños alternativas para hacer en casa antes de que se aburran y quieran ponerse a ver la televisión. Se pueden hacer múltiples cosas en casa, y de paso, los padres podrán aprovechar para pasar más tiempo con los hijos. Algunas ideas pueden ser: hacer manualidades, dibujar, jugar con plastilina, o hacer con ellos una tarta que les guste.

Por tanto, diremos SÍ a que los niños vean la televisión, pero siempre que se controle el tiempo, y siempre que el hecho de verla no interfiera en la decisión de hacer otras cosas, es decir, que los niños no dejen de salir a la calle a jugar a la pelota porque cuentan con la opción de ver la tele.

Que la televisión forma una parte importante para el desarrollo y la educación de los más pequeños es algo en lo que están de acuerdo la gran mayoría, por ello resulta importante tener presente qué programas son los más recomendados para ellos. La elección de lo que deben ver estará en función de la edad del niño y de su capacidad de comprensión.

Es por todo sabido que han de evitarse aquellos que tengan contenido violento, ya que los niños tienden a imitar lo que ven, y con violento no nos referimos tan solo a aquellos en los que haya peleas, sangre, etcétera (que por supuesto también entran en este grupo) sino también a los que tienen un lenguaje agresivo y los que se burlan o desprestigian a otras personas o grupos. Tampoco serán convenientes aquellos en los que estén presentes drogas, tabaco, alcohol, o sexo.

Como es lógico, los padres deben intentar que la programación que vea el niño tenga un contenido educativo, pero para que ellos muestren interés por ese tipo de programas, estos deberán tener otros ingredientes y deberán ser a su vez entretenidos y divertidos. A través de la televisión, siempre que se sepa elegir bien lo que van a ver, se les podrá inculcar valores como el respeto (algo que muchos abuelos echan hoy por hoy en falta en los niños) tanto hacia las personas como hacia su entorno y la naturaleza.

Las series o películas de aventura o ciencia ficción  (siempre que sean adecuadas para la edad del niño) también pueden aportar cosas buenas. Por regla general a los niños les encantan las aventuras o ver cómo son los seres que viven en otros planetas, y esto puede llegar a potenciar su imaginación y creatividad.

Al hablar de televisión y niños es inevitable oír aquello de que “la televisión no hay que utilizarla como niñeras”. Esto es algo frecuente en muchos hogares, en los que se permite a los niños encender la televisión nada más llegar a casa, sin haber marcado un tiempo para ver el televisor, y sin haber comprobado previamente qué están emitiendo para saber si es recomendable o no para el niño. Todo porque de esta forma los niños están entretenidos y los padres o cuidadores, mientras, pueden dedicarse a hacer otras cosas.

Es complicado para muchos, especialmente para los padres que tienen que trabajar en turnos partidos y no pueden estar en casa todo el tiempo que quisieran, para aquellos que trabajan en casa, y por supuesto, para todas esas madres que tienen que cuidar de varios hijos y atender a todas sus necesidades a la vez que las de la casa. En estos casos, hay momentos que resulta casi imposible estar constantemente encima de los niños y mantenerlos entretenidos para evitar el exceso de televisión. Pero es conveniente buscar soluciones y no dejar que sea la televisión en todo momento la que se ocupe de mantenerlos ocupados.

Hay que ofrecerles alternativas a los niños, darles ideas para jugar, proponerles manualidades, mostrarle un libro y explicarles detalles para que les resulte interesante y se animen a leer, etcétera. Si no se puede estar todo el rato con ellos realizando cualquiera de estas actividades, el padre, madre, o cuidador, sí podrá dar una vuelta por la habitación donde se encuentre el niño, y mostrar interés por lo que está haciendo e involucrarse en ello (esto no necesariamente les llevará mucho tiempo, y el niño se sentirá acompañado y estimulado a seguir). De manera que si está dibujando, se le pueden dar consejos para añadir al dibujo, si está leyendo se puede comentar rápidamente lo último que ha leído y decirles que lo mejor de la historia está por llegar, y si está jugando se le pueden aportar nuevas ideas para esa historia que se ha inventado.

Estimular a los bebés es algo que cualquier pediatra recomendará a los padres, sin embargo, es un error pensar que esto se conseguirá a través de la televisión por poco que sea el tiempo que el niño se expone a ella. El bebé desarrollará su cerebro poco a poco y también de forma paulatina debe proporcionársele esa estimulación.

El problema del televisor es que las imágenes son excesivamente rápidas, son muchas y al mismo tiempo, lo que no provoca en el bebé una estimulación sino que irá un poco más allá ocasionando la sobre-estimulación. Esto es fácil de entender, simplemente el cerebro de los pequeños no está aún preparado para recibir tanto tan de golpe.

Una de las consecuencias de esas escenas rápidas, es que, como todo sucede tan deprisa, no les da tiempo a pensar ni almacenar la información que están recibiendo, lo que a los niños más mayorcitos les lleva a la pasividad y a no plantearse cuestiones sobre lo que está viendo, cuando lo ideal de un programa infantil sería que los pequeños pudieran sacar sus conclusiones e incluso que les diera tiempo a plantearse si están de acuerdo o no con aquello que están viendo. Por otro lado, tampoco les da tiempo a ser ellos los que imagen qué va a ocurrir a continuación, sino que se lo dan todo mascado, por lo que el hecho de “desarrollar la imaginación” (algo especialmente importante durante el crecimiento del niño) queda totalmente desplazado.

No podemos englobar todos los programas infantiles dentro de lo que acabamos de mencionar, pero sí ocurre con la gran mayoría de los que se transmiten habitualmente en la televisión, por ello, y por lo que ya hemos comentado otros días, es importante que se limite el tiempo que los niños están expuestos delante del televisor, y que previamente los padres se informen de qué van a ver.

Vía: bebefeliz.com
Imagen: proteinpower.com