Robótica en Arequipa - Grupo Educativa: Cómo responder a las preguntas de los niños

lunes, 4 de junio de 2012

Cómo responder a las preguntas de los niños


Curiosidad sin límites

“Mamá, ¿por qué no hay estrellas de día?, ¿por qué llueve?, ¿por qué sale el sol?...” Cada nuevo descubrimiento es una fuente de interrogantes. Tus respuestas a sus porqués le permiten explorar el mundo de forma guiada y ordenada.

Curiosos, vivarachos y parlanchines... Su lista interminable de preguntas pueden cansar al más paciente. Pero ten en cuenta que gracias a esas preguntas el niño está descubriendo el mundo que le rodea, por lo que intentar resolver todos esos porqués es fundamental en su crecimiento.

El porqué de los porqués

Además de servirle para saciar su curiosidad, con estas preguntas tu hijo está ensayando técnicas comunicativas: uno habla y otro escucha, y a respetar los turnos de la comunicación. Por eso, muchas veces los preguntan sin que parezca importarles lo que acabas de decirles. Lo que les importa es que tú le contestes y que, después de tu respuesta, vuelva su turno.

Con sus preguntas, los niños:

Sacian su curiosidad.
Practican la esencia de la conversación.
Aprenden nuevas estructuras gramaticales.
Desarrollan su imaginación.
Disfrutan con el propio sentido de las palabras.
Acaparan tu atención.

No te desesperes si crees que no te ha escuchado. El mensaje que le trasmites no es el principal foco de interés para ellos, sino el simple acto de hablar con mamá o papá. En esta etapa, lo principal es que cuente con ustedes como interlocutores. No preguntan a otros niños o con la misma frecuencia; preguntan a los adultos. Con tus respuestas también les estás diciendo que les tomas en serio, que su curiosidad es para ti interesante y estimulante.

Cómo responderle

Usa un lenguaje claro, fácil y comprensible. No tengas miedo a la fantasía y, si te sientes con ganas, puedes transformar su porqué en tu cuento. “Mamá, ¿por qué es de colores el arco iris?” “Porque los angelitos lo pintan así”.

Si sus porqué se extienden demasiado, recuerda siempre que tú eres el adulto y que el control es tuyo. Puedes invertir la pregunta: “¿y tú por qué crees que puede ser?” Inmediatamente le sitúas en una nueva dimensión en la que las preguntas dejan de ser relevantes.

No te sientas en la obligación de contestar a todo. En algunos casos, “porque sí” desprovisto de irritación puede perfectamente valer como respuesta.

Procura no acabar con un vago “no sé”, que deje abierta una incógnita permanente por la que se cuelen miedos y ansiedades.

Evidentemente tú no puedes saber todo sobre cualquier tema, pero explícale que hay otras personas mayores que sí saben, que en los libros hay muchas respuestas y que si él quiere pueden buscarlas juntos.

Fuente: aprendiendoasermama-anita.blogspot.com
Imagen: vialibre.org.pe