Robótica para Niños en Arequipa: ¿Puede un niño pequeño aprender Lógica?

jueves, 19 de julio de 2012

¿Puede un niño pequeño aprender Lógica?


Aunque nos parezca muy prematuro, nuestros hijos comienzan a adquirir sus primeras herramientas lógicas antes de ingresar a la escuela. Les presentamos aquí algunas pistas para conocer cómo lo hacen y cómo podemos ayudarlos.

¿Qué es una actividad lógica?
La lógica está muy ligada al lenguaje y a los mecanismos de percepción y codificación. Se habla de una actividad lógica cuando se sobrepasa el campo de los sentidos y se percibe la información de una forma significativa. Por ejemplo, cuando observamos una planta y, además de maravillarnos con su perfume, tratamos de asociarlo a otros perfumes que conocemos o al grupo de plantas del que es característico.
Una imagen mental o una descripción verbal no son fotografías de lo real, sino construcciones. En realidad no se puede distinguir tan claramente la actividad lógica de los objetos sobre los cuales se ejerce.
Las actividades lógicas de la educación infantil se inician con el análisis de las propiedades de los objetos. Después se avanza sobre la constitución de conjuntos y, por último, sobre la simbolización. Es decir, la abstracción de una observación. Son fundamentales para la adquisición de los conceptos matemáticos y comprenden las habilidades de clasificación, de relacionar causas y de cuantificar.

Clasificar para conocer
La actividad de clasificación es condición necesaria para el conocimiento. Si somos capaces de entender y discernir las relaciones de lo que percibimos, de oponer los detalles a las características importantes, es por la visión de conjunto. De esta manera construimos una hipótesis y seleccionamos los elementos correspondientes a esa hipótesis. Una selección consiste en retener unos elementos en función de un criterio determinado y en descartar otros.
Un niño pequeño ya es capaz de clasificar imágenes u objetos en categorías significativas para él. Esas actividades van desde la identificación, en una foto grupal, de aquellos que son sus amigos y aquellos que no, hasta la clasificación de objetos según su color, tamaño o forma.
Existen, al menos, tres maneras de enseñar al niño a clasificar. La primera es presentándole un grupo de objetos ya clasificados y pedirle que añada otros con el mismo criterio. Otra forma es mostrándole un grupo de cosas en el que se encuentren objetos que no formen parte del mismo criterio de selección y solicitarle que los retire. Por último, se le puede ofrecer una serie de objetos o imágenes y pedirle que los clasifique según un criterio establecido o el suyo propio.

Relación de causalidad
Aunque esta habilidad requiere un tiempo prolongado, el pequeño puede comenzar a desarrollarla antes de iniciar la etapa escolar. La primera aproximación del niño a la relación de causalidad se produce cuando comprueba las consecuencias de su propia conducta: cuando pinta, puede mancharse la ropa.
Pero además de comprender la relación causa-efecto en términos de conducta social, en torno a los cuatro años nuestro hijo puede ya responder preguntas como: ¿qué pasaría si...? ¿por qué crees que ha sucedido tal cosa? No es casual que esta etapa sea la que se conoce con el nombre de "edad de los ¿por qué?".
La búsqueda de respuestas puede realizarse mediante experimentos sencillos. Por ejemplo, mezclar colores primarios para obtener uno secundario, echar un corcho y un clavo a un balde con agua para ver cuál de los dos flota, colocar una hielera con agua en el congelador y ver qué sucede pasado un tiempo. A la actividad en sí debe seguir una respuesta sencilla, acorde a la edad del pequeño, para que éste comprenda porqué ha sucedido una cosa y la relación de la consecuencia con la acción.

Concepto de cantidad
Aunque el niño de corta edad sea capaz de sacar de un conjunto el número de objetos que se le pide, esto no significa que tenga interiorizado el correspondiente concepto de cantidad. Hasta los cinco años no consigue abstraer las cualidades esenciales de las cosas y distinguirlas de sus cualidades accidentales. Es decir, en este estadio el concepto de cantidad está estrechamente ligado a la percepción directa del objeto.
Por ello es importante aprovechar las actividades cotidianas para enseñarle los números y desarrollar las habilidades lógicas. Los dedos son uno de los primeros elementos que utilizamos para contar. Pero también podemos contar cubiertos en la mesa, pelotas de una bolsa, escalones de una escalera o libros en el estante de la biblioteca.
Para las primeras nociones de suma y resta conviene comenzar con ejemplos prácticos: "tengo 7 lápices, le saco 2, ¿cuántos me quedan?".
Recordemos que lo importante es desarrollar estas actividades en un clima distendido, cómplice y divertido. Sólo se aprende aquello que es significativo para una persona y el cariño de los padres es un vehículo esencial para que los hijos valoren lo que quieren enseñarles.

Origen: Source: See on: tudiscoverykids.com